martes, 22 de noviembre de 2011

Tres hamacas especiales para que todos los niños puedan jugar



El estómago se hace vértigo y el cielo va y viene… va y viene… Los árboles se achican y se agrandan sobre nuestra cabeza. Los pulmones se agrandan. Volar…, volar gracias a la simple posibilidad de agitar las piernas, sentados sobre una tabla y aferrados con el alma a las sogas que la sostienen. Las hamacas. Lo primero que buscamos cuando somos niños y llegamos a la plaza. Pero… ¿y si, aunque seamos niños y haya hamacas y cielo y árboles a reventar, no podemos subirnos? ¿Y si estamos en silla de ruedas o tenemos parálisis en las piernas? ¿Quién piensa en la mirada de los niños que no pueden jugar en las plazas? Pocos piensan. La gente de ELPLAM es parte de esa minoría de corazón gigante

Por Verónica Toller
vtoller@eldiadegualeguaychu.com.ar La Ciudad, Información General, Tres hamacas especiales para que todos los niños puedan jugar
Una cosa es leer en los diarios o ver en los noticieros datos sobre la problemática de la inclusión de personas discapacitadas. Las noticias traen términos legales, didácticos, institucionales… Otra, bien distinta, es ponerse en el lugar del discapacitado y sentir con él. Porque para comenzar a intentar cambios, es necesario primero hacer carne la necesidad del que está impedido de caminar o ver o hablar o escuchar o mover los brazos.
“Nuestro propósito fue pensar la inclusión desde la posición ‘niño discapacitado’. Intentar ponernos en el lugar del otro y ver con los ojos del otro –explica la comunidad de ELPLAM (Esclerosis Lateral Primaria, Lateral Amiotrófica y Múltiple)-. Entendimos al juego como un modo de aprender a vivir y no como un mero pasatiempo. Y comprendimos que, para un niño, estar en un grupo y ser en ese grupo implica también saber y poder jugar los juegos que se juegan en ese grupo. Entonces, encontramos que los espacios públicos (plazas, parque, etc.), son verdaderos mediadores de ese aprendizaje”.
La reflexión los llevó a ver que contar con juegos adaptados no sólo significa lograr la inclusión social de los niños discapacitados al mundo de los otros de su misma edad. Va más profundo: es una forma de permitir que estos niños gocen de su derecho al juego. Nuestra Constitución Nacional reconoce en su Art. 23 “que el niño mental y físicamente impedido deberá disfrutar de una vida plena y decente en condiciones que aseguren su dignidad, y faciliten la participación activa del niño en la comunidad”.
En 2006 los integrantes de ELPLAM comenzaron a pensar cuál debía ser el primer paso “para ir transformando los espacios públicos en “espacios para todos”, agrega Toly Obispo.
Sucede que en ELPLAM saben lo que es tener acotadas las posibilidades de desarrollo, de pertenencia a espacios, de disfrute. Y consideran que quienes tienen la felicidad de no sufrir disminuciones físicas no atienden debidamente las necesidades de quienes están impedidos, no por maldad, ni siquiera por desinterés, sino por desconocimiento. Entonces, son precisamente quienes deben vivir con capacidades diferentes los que se ocupan de promover los cambios y pensar “espacios para todos”.
Así fue como pensaron en la hamaca.

Hamacarse, todo un desafío
Jugar en las hamacas es un juego individual, explican en ELPLAM, pero permite la sensación: de bamboleo, de vértigo, de vuelo. Algo que difícilmente puedan experimentar de otra manera los niños con movilidad reducida. Además, le plantea al chico un desafío posible.
Y aunque a algún despistado el número pueda parecerle pequeño, es un logro enorme: tras un largo camino, Gualeguaychú tiene ya sus primeras tres hamacas para personas discapacitadas.
“Solos no podíamos, necesitábamos un espónsor –cuentan-. Quien comprendió la importancia del proyecto fue Unilever. Javier Peccin, vicepresidente de ELPLAM, lo vehiculizó. Las hamacas ya están compradas a una fábrica de Buenos Aires y serán colocadas en la Plaza San Martín”.
Y la última parte de la frase suena a canto de victoria.
Hubo todo un trabajo de investigación y estudio para tomar la decisión. Finalmente, se decidieron por:
- una hamaca especial para niños o adultos con dificultades motoras o ciegos que se llama “silla de contención” y trae cintas de seguridad. Se fabrica en la versión antivandalismo, con malla metálica.
- otra hamaca reposera para niños con parálisis cerebral con cintas de seguridad. Puede ser colgada de un pórtico preexistente. También se fabrica en la versión antivandalismo.
- y un pórtico hamaca para silla de ruedas, sistema con plataforma rebatible y mecanismo de autoimpulsión a cadenas y traba de seguridad.

Lograr una “canción con todos”
Esta es apenas una primera etapa, agregan. Y no se refieren a traer más hamacas. No: toda esta historia trae una intención escondida. ELPLAM pretende que todos aprendamos y nos acostumbraremos “a compartir el espacio, a mirarnos, a tocarnos, a aceptarnos sin lástima. Nuestra intención es que la observación de lo espontáneo en los grupos comience a registrarse sistemáticamente”, dicen como al pasar.
De forma tal que sueñan con impulsar las preguntas en el corazón de la gente: “¿a qué se juega en esta plaza?, ¿puede un niño discapacitado participar de estos juegos?, ¿aceptaría el grupo de la plaza modificar sus juegos para incluir a este niño?, ¿cuántos chicos hay en la plaza?, ¿el espacio de la plaza es seguro para este niño?”
Las hamacas están a punto de instalarse en la plaza. Esta integración repercutirá también en los padres con hijos discapacitados, en los hermanos y amiguitos.
A partir de ahora será tarea de mamás y papás, tíos, abuelos, terapistas ocupacionales, maestras especiales, estimuladores visuales observar el comportamiento de los chicos en la plaza y aportar ideas de inclusión.
Que todos puedan jugar con todos.
Que todos aprendan a convivir con todos. Que se acepte al diferente desde la infancia. Enorme enseñanza para la adultez. Hacer del juego una puerta abierta a la socialización, al respeto, a la amistad en medio de actividades comunes, elegidas y compartidas.
Una ciudad para todos necesita de todos.

El derecho del niño a jugar
Los niños son las bases del futuro del mundo
Los niños han jugado a través de todos los tiempos y en todas las culturas
El juego junto con los requerimientos básicos de nutrición, salud, vivienda y educación es vital para el desarrollo del potencial de todos los niños
El juego es comunicación y expresión, combinando pensamiento y acción y da satisfacción y sensación de logro
El juego es instintivo, voluntario y espontáneo
El juego ayuda al desarrollo físico, mental, social y emocional del niño
El juego es una forma de aprender a vivir, no un mero pasatiempo
Declaración de IPA –Asociación internacional por el derecho del niño a jugar
"Hoy sabemos que las personas más afectadas por las barreras urbanas y arquitectónicas, son aquellas que poseen: disminución en sus capacidades sensoriales, motoras, viscerales; las personas que padecen gigantismo, enanismo u obesidad; los ancianos y niños; los analfabetos, los discapacitados para comprender y las personas que por circunstancias transitorias encuentran dificultades para disponer del total de sus capacidades: las mujeres embarazadas, las personas que llevan niños pequeños en sus brazos, cochecitos de bebés o bultos; las personas alérgicas; quienes han sufrido algún tipo de lesión sin secuelas permanentes, etc.
Hoy todo se diseña para el usuario “normal”, para el denominado “hombre medio”. La talla y capacidades físicas de este “hombre medio” han sido obtenidas a través de datos recogidos de muestreos; los cuales fueron luego normalizados.
Pero en el ser humano lo “normal” es la diversidad y todos nos alejamos en mayor o menor grado de cualquier parámetro medio”.
ELPLAM

La plaza integradora
Hace unos cuatro años atrás, la Municipalidad de Gualeguaychú decidió apostar a la integración. La arquitecta Marisa Romano, ex titular de Planeamiento Urbano, encaró la reforma de la Plaza San Martín donde, entre otros cambios, se construiría un sector especial dedicado a las personas con dificultades motrices. Escaleras, rampas, paralelas de caño fueron colocadas en el sector norte de la plaza, listos para que hagan ejercicios kinesiológicos quienes tengan problemas motores.
Esta zona para rehabilitación tiene piso antideslizante y barandas para sostener el ascenso y descenso, a lo que se suma una estética de plantas y flores. En cuanto a las paralelas, tienen escalón en el centro, escalón lateral, tabla central para movimiento lateral y tabla para movimiento adelante-atrás.
Los pisos de distintas texturas (cemento, piedra lavada, ladrillos y césped) sirven de guía para los impedidos visuales. El proyecto inicial incluía sillones con apoyabrazos y dimensiones especiales. En todo ello colaboró y asesoró ELPLAM en su lucha por una ciudad sin barreras físicas que impidan a las personas con movilidad reducida tener una vida activa.
El lugar no sólo es bueno por ser adecuado, gratuito y sin horarios. No. Es más bueno aún porque es vínculo para la integración: discapacitados y personas sin problemas físicos comparten el mismo espacio, se ven, se miran, se saludan y saben que comparten la vida con los mismos derechos y parecidas oportunidades.
Estas novedades en la plaza encuentran su correlato en la rampa que se instaló en el acceso a la casa municipal y los accesos a las veredas, obras que actualmente continúan a cargo de la arquitecta Nancy Rodríguez, Directora de Planeamiento.

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